Y así comienza el viaje. Un día despiertas y te das cuenta que tus maletas están hechas. Que los tickets están en tu buró, el pasaporte en tu bolsa, al igual que un montón de recuerdos, y personas. Y así de simple, la vida comienza a cambiar. TU vida comienza a cambiar.
No sé si fueron las circunstancias, el pasado, o simplemente el destino. Pero hoy, viviendo en el otro lado del mundo, en un punto en el que las preguntas siempre son las mismas (¿Por qué Bélgica?, ¿Por qué Amberes?) puedo decir que tal vez era lo que necesitaba para crecer, y claro, intentar ser la mejor versión de mí.
Cuando estaba haciendo mi maleta, decidí guardar en ella mi manojo de llaves. Las llaves de mi antigua casa, las de casa de mis padres, de mi habitación en la casa de la abuela, de aquel candado que protege esos secretos, en general, las llaves de mi vida. Porque a decir verdad, uno lleva en el equipaje las cosas que en cierto punto cree necesitar, y para mi claro está, que al volver van a ser de nuevo indispensables.
Pero cuando comencé a desempacar, me di cuenta que aquí eran inservibles, y en un abrir y cerrar de ojos, en mis manos estaban dos nuevas llaves, solo dos… y entonces me di cuenta. Sucede que, cuando uno cierra un ciclo, lo primero que entrega son las llaves, por ejemplo aquellas de la oficina, o del departamento que solía ser tu hogar pero ya no mas, porque bueno, uno necesita deshacerse de cosas para abrir espacio a otras. Y lo mismo sucede al iniciar algo, uno comienza con una o dos llaves en la mano, y conforme va pasando el tiempo, el número va aumentando. Y cuando menos te lo esperas, tienes ya un montón de llaves que abren esos espacios a los que uno pertenece ya.
Y es así como el viaje va tomando forma. Con nuevas llaves, con nuevas personas, con nuevas ideas, nuevos lugares, y nuevas experiencias, PERO SIEMPRE, conservando aquellas que nos ayudaran al volver.
Porque como me lo escribió mi madre, VIAJAR es VOLVER.
Volver a tu hogar, volver a tus personas, volver a ti… pero siempre en una mejor versión.
De paseo con ella es la ventana que quise abrir para este viaje. Para compartir tanto con ustedes como con mi futura yo, todas esas experiencias que, al estar en otro país, conviviendo con otra cultura, sin duda alguna me harán crecer. Y claro, para estar un poquito más cerca del paraíso… mi hogar.