Cuando inicié este proyecto, creo que mi idea era compartir con ustedes la experiencia de ese viaje que, en un inicio sería de un año. Y hoy, casi 5 años después, creo que es momento de darle un giro diferente.
Escribir siempre había sido una manera de desahogarme, de aclarar mis ideas y sobre la marcha reflexionar sobre las situaciones. Pero últimamente, leyendo algunas experiencias y también unos cuantos mensajes, esa idea de compartir para ayudar ha vuelto a mí.
Es verdad que no soy psicóloga, y mucho menos lo sé todo, pero como dicen, uno siempre puede escribir sobre lo que vive. Y en este proceso, en este “paseo”, creo que puedo compartir con ustedes una que otra cosa que he aprendido a lo largo de estos 5 años.
Este paseo, se volvió un viaje mágico. Y a lo largo de todo el camino, me he encontrado con dragones y demonios, príncipes y hadas, pero sobre todo, con la búsqueda del autodescubrimiento. En el que sí, he encontrado libros que cuentan historias y canciones para calmar el alma, pociones y hechizos para la ansiedad y la depresión, postres y remedios para curar un corazón roto, pero sobre todo, una magia especial para el amor propio.
Tal vez no todo vaya a ser de color de rosa. No puedo prometer que todo lo que escriba tendrá un tinte feliz, porque es necesario hablar también de las tormentas y los demonios, para poder llegar a ese bonito atardecer. Pero si puedo prometer, que haré lo posible por aliviar el viaje, si eso es lo que necesitan, o simplemente regalar unos minutos para escapar de la rutina, y entretenerte con estas historias, que bien podrían ser merecedoras de su propia serie de Netflix.
Aunque nadie experimenta en cabeza ajena, espero que estas palabras puedan acompañarte en tu viaje.
Sigamos paseando juntos.