La primera pregunta que me hizo mi actual psicóloga fue “¿Por qué estás aquí?” Y entre los diversos argumentos que di, uno fue que había estado viendo videos en esta aplicación de moda, y que me identificaba con muchas de las personas que hablaban sobre sus problemas mentales con un tinte de humor negro. Y entre broma y broma… ya sabemos lo que sigue.
El punto es que por primera vez, puede ver de una manera más tangible que había muchas personas allá afuera que sentían casi lo mismo que yo. Y es que es absurdo que vivimos en una época, en la que tenemos todo el conocimiento a la distancia de un click, y aun así, existen tantos tabús y mitos sobre la salud mental. Mitos y tabús que necesitan ser hablados y abordados desde diferentes perspectivas. Y ahora sí, que lo que te sirva, siempre y cuando eso te haga un bien y recibas las ayuda que necesitas.
En el 2015-2016 me encontraba en una situación muy complicada. Estaba pasando por un duelo sentimental, lejos de casa, en una nueva ciudad y sin conocer más que a mi roomie. Solíamos ir a comer a este restaurante en una plaza comercial cerca de la casa, y tengo ese recuerdo muy claro en el que me dijo “No estas comiendo”. Mi primer reacción fue decir que había comido en la oficina, pero conforme fui haciendo memoria, me di cuenta que efectivamente no lo había hecho, ni ese día, ni el anterior, ni el anterior a ese. Fue un momento en el que empecé a analizar qué era lo que estaba pasando, porque no era nada más la comida, era el llanto, el insomnio, la ansiedad… en pocas palabras, todo el desastre que era. Con el tiempo aprendí que el cuerpo y las emociones tienen memoria. Es decir, aunque conscientemente no recordaba las fechas, mi cuerpo y mis emociones sabían que por esas fechas me habían roto el corazón como nunca antes. Y aun año, lo recordaban todo.
Siempre comprar libros ha sido como una terapia para mí, así que después de ese episodio en aquel restáurate, visité una librería y encontré un libro que en su momento me ayudo a entender muchas cosas. Gracias a Amalia Andrade, por primera vez entendí el significado de los comportamientos autodestructivos. El significado es sencillo, autodestrucción es la destrucción de uno mismo, y por lo general uno lo relaciona con la autolesión, y aunque más delante les contaré de mi experiencia con ese tema, la verdad es que se puede manifestar de mil maneras.
Autodestruirse también es aislarse, ignorar mensajes y llamadas, no bañarse o procurar la higiene personal, no comer, comer de más, leer mensajes una y otra vez que sabes que te lastiman, stalkear una y otra vez, o poner en repetición esa canción que hace que te duela hasta el rincón más profundo de tu ser. Salir de fiesta en cada oportunidad para no afrontar la realidad, tomar y tomar y tomar, salir con personas desconocidas sin tener una responsabilidad afectiva para solo “divertirte”, endeudarte, e infinidad de posibilidades.
Yo lo resumo como cualquier comportamiento que afecte tu balance. Siempre he creído que el ser humano se divide en estas áreas: personal, social, profesional, espiritual y física, entonces cualquier comportamiento que afecte tus niveles óptimos, puede ser un comportamiento autodestructivo. Que vaya, cada quien tiene sus ideal, porque el área social no va a ser la misma para un introvertido que para un extrovertido.
El punto es que parte del autodescubrimiento, viene la identificación de tus comportamientos autodestructivos, y desde mi experiencia puedo decir que es muy doloroso reconocer esto, y muy complicado trabajar en ello.
Como lo mencioné antes, parte de mis comportamientos si fue-es el dejar de comer, la autolesión, el aislarme y rara vez contestar mensajes o llamadas, entre otros que tal vez quienes me conocen han identificado. No puedo decir que para todos es igual, pero si algo me ha ayudado es el hablar.
Creo que tener a una persona de confianza, similar a un padrino de AA, es indispensable. Alguien que no te va a juzgar, pero si te va a escuchar, a apoyar y distraerte. Y cuando uno encuentra a esa persona, la carga aunque grande, disminuye.
Mi terapeuta me enseño que parte del comportamiento autodestructivo es el impulso, y si uno logra controlar ese impulso, la situación pude mejorar. Al menos en mi caso, no sirve el forzarme a hacer las cosas. Por ejemplo, entre más me fuerzo a comer, menos me pasa la comida. Y he aprendido que en esos momentos, lo importante es no dejar de ingerir lo que sea, ya sea un jugo, o una galleta, o algo que mantenga mi cuerpo trabajando, y poco a poco poner más empeño en buscar comidas que me gusten, o que se me antojen, hasta llegar a un punto en el que vuelvo a comer normalmente.
Y creo que lo mismo va para todo lo demás, porque no es tan sencillo como decir “Esto esta mal, mañana no lo haré”. Es un proceso, y toma tiempo.
Entonces si resumimos, identificar esos comportamientos y poco a poco trabajar en ellos. Tal vez hacer un checklist diario en el que enlistes esos pequeños pasos diarios. Mi primer checklist era algo así:
- Tender la cama
- Darme un baño
- Lavarme los dientes
- Tomar mis medicamentos
- Desayunar
- Terminar mis pendientes diarios del trabajo
- Comer
- Salir a caminar
- Cenar
- Dormir
Que puede parecer como cosas muy básicas, pero que en algún momento eran gigantes pasos para mí, y que si soy honesta, me tomó tiempo poder marcar todas esas cosas en días seguidos. Y la pena, se deja en la maleta, porque cada batalla es única, y lo que para los demás puede parecer insignificante, para alguien puede ser conquistar la cima del monte Everest, así que no hay acción insignificante.
Y sin duda alguna, otro de las grandes lecciones que esta búsqueda me ha dejado, es tener a un amigo peludo. Es decir, una mascota que te de ese impulso de seguir, que te de besos y haga tonterías para hacerte reír. Porque es verdad que en esos momentos de desesperación, el tener unos ojitos que te miren como magia, hacen un mundo de diferencia.
Al final de cuentas, cada quien vive una historia diferente, pero en cada historia hay demonios que pueden ser muy similares. Que si sonó familiar, te mando un abrazo. Recuerda que no estás solo-a, que siempre va a haber alguien ahí para escuchar, aunque a veces parezca que estamos solos. A veces solo falta miran un poquito con más detalle para sorprendernos.
Las batallas diarias, no determinan si ganas o pierdes la guerra. Hoy lo hiciste lo mejor que pudiste y eso esta bien.