Una vez escuche decir a alguien que si las personas viniéramos acompañadas de una sinopsis, todo sería mas fácil. En su momento llegué a pensar que eso restaba un poco de la magia de conocer a alguien, pero después de varios años y varias experiencias, llegue a la conclusión de que es cierto. Y es que todos vamos por la vida buscando pertenecer, que mostramos las cualidades que mejor empaten con aquello que busca la persona de enfrente.
Una vez en terapía tocamos el tema, y mi terapeuta me preguntó “¿Qué pasaría si te mostraras tal cual eres con todos por igual?”. No supe que decir, y es que creo que por mucho tiempo he vivido bajo el lema de “Vez y conoces lo que yo permito que veas y conozcas de mi”, no sé si por conservar el misticismo o simplemente como método de precaución. El chiste es que hace unos días, mientras platicaba con unos conocidos sobre un tema similar, ellos mencionaron que dar una carta de presentación era dar un arma para que las personas te hirieran. Fue ahí donde me di cuenta que eso no es parte de mis creencias, porque la magia de mostrarte tal cual eres, es saber que aunque vulnerable, cuando te dejes caer va a haber alguien para atraparte.
Inefable… esa fue la palabra que decidí usar como presentación. Y por si te estas preguntando el significado, es simplemente algo que no puede ser expresado o explicado con palabras. Escogí esa palabra porque no me gusta encasillar las personas en una etiqueta, y es que al final del día hay tantas cosas que nos definen que una sola área de nuestra vida. Así que decidí vivir ese significado día a día, tan así que incluso lo tengo tatuado en mi piel.
Te podría decir que casi no me gusta el chocolate, excepto por esos periodos en los que realmente se me antoja uno, que lloro con facilidad, ya sea por esa película sentimental o por esa canción que se parece a casa (a veces también porque tengo hambre). Como todos, tengo mis demonios… hay días en los que son muy grandes que evitan que me pueda levantar de la cama, o que me roban el hambre, el sueño y la alegría…pero hay otros en los que son tan pequeños, que el universo me queda pequeño. Y a pesar de lo que pueda aparentar, la verdad es que no me gusta estar rodeada de personas, por lo general puedo aparentar que soy muy extrovertida, pero cada segundo que paso socializando me consume, tanto que al llegar a casa lo único que quiero es meterme a la cama y desaparecer del mundo por un segundo. Y aunque no me gusten las personas, la verdad es que tengo mi lista de favoritos, que son aquellos que me llenan de energía, como mi familia, que aunque lejos, hablamos todos los días… o mis perros, porque si existe el amor verdadero, sé que es con ellos… y tal vez tú, porque vaya, si estás aquí, no es coincidencia.
Te podría decir que me gusta mucho la comida, tanto que cuando tenía 17 pasé semanas en emergencias porque no quería hacer una dieta que necesitaba. Y ya sé que no como mucho, pero créeme que disfruto cada bocado. También disfruto cocinar para otros, y es que creo firmemente en que el estómago tiene una conexión especial con el corazón, y bueno también es porque mi principal lenguaje del amor son los actos de servicio, así que no te sorprenda si me sorprendes tratando de cuidar de ti.
También te puedo hablar de los libros y las flores, y es que son el mejor regalo para cuidar el corazón. Crecí entre enciclopedias y novelas, así que cada vez que mi corazón se siente apagado, un libro llega para reanimarlo. Y que te digo de las flores, son el mejor remedio que mi papá me regaló para alejar la tristeza y sentir el amor. Y hablando de amor… no es mentira que soy una romántica empedernida a pesar de mis historias de terror, y aunque pueda parecer lo contrario, la verdad es que soy fiel creyente del amor y el romanticismo. Si hay algo que me encanta, es estar enamorada. Tiendo a enamorarme con facilidad, sobre todo de las canciones, de nuevos lugares, de la fotografía y la pintura, y a veces también de las personas. Eso sí, no poque me enamore quiere decir que pueden entrar. Si me he permitido ambas cosas contigo déjame felicitarte, porque entonces quiere decir que eres magia.
Y vamos, que tampoco me voy a sugar coated, también te tengo que hablar de lo demás, como mi tendencia a no contestar mensajes o llamadas, y desparecer por tiempo indefinido. O los momentos en los que odio al mundo y mi mal genio puede matar hasta con la vista. O que soy consentida y tiendo a obsesionarme con que las cosas sean a mi manera. También tengo que confesar que tengo un super poder de sacar a las personas de mi vida de un momento a otro, sin avisar, sin mirar a tras y claro, sin remordimientos. Y no podemos olvidar mi hiperfijación, mis inseguridades, y mi ansiedad… que llevan a mi necesidad de control y reafirmación, y bueno es que a quien no le gusta que le recuerden que se le quiere.
La realidad es que la lista podría seguir, y te podría contar aquellas anécdotas que hacen que mi vida parezca una serie de Netflix, pero entonces ¿dónde quedaría el resto de la magia?. Así que si llegaste aquí, esta es mi manera de pedirte que no me dejes caer.
Con cariño,
Ella
