El lunes pasado tuve un día muy malo. Iba de camino a casa hablando con mi mejor amigo, y bromeando le dije “Una lloradita y se me reinicia el día”, porque efectimante las lágrimas estaban cayendo. Para no hacer larga la historia, mi amigo paso por mi y me llevó a McDonald’s sabiendo que eso me hace feliz. En el camino de vuelta le dije que hacía meses que no tenía un día tan malo, que incluso había olvidado como se sentía, y sonriendo me dijo que eso era un regalo. Y entonces me di cuenta de que tenía toda la razón.
Así que mientras miraba fotos en mi celular, encontré esta. Sí, fue un momento en el que me sentí muy feliz, pero más que eso, representa cómo me siento ahora mismo. Cuando me decían que todo iba a mejorar, no tenía ni idea de que se referían a esto.
En esa foto, no estaba contenta con mi cuerpo, ni con mi situación sentimental, ni con mi trabajo, y no tenía paz… en definitiva, seguía en el hoyo, menos que antes, pero seguía ahí. Mis crisis eran frecuentes, mi ansiedad y depresión eran mis sombras, junto con el resto de compañeros del TDAH. Vivir en la inestabilidad era mi pan de cada día, así que me aferré a salir de fiesta a la mínima oportunidad, a tomar demasiado, a no querer estar sola, a cometer grandes errores y a ser quien no soy sólo para no estar sola… y a aferrarme a personas que alimentaban esa falsa sensación de control, que al final alimentaba mi inestabilidad. Descuidé mi salud, descuidé mi plan de vida, descuidé a mis amigos y descuidé quién soy.
Así que un día me di cuenta de que ya era suficiente. Empecé por cortar esa inestabilidad y poco a poco todo empezó a ponerse en su sitio. Empecé a cuidarme de nuevo, como volver a comer, hacer ejercicio, tomar mis medicinas, dejar el alcohol, rencontrarme con viejos amigos, conocer a nuevos, y ocupar mi tiempo con actividades enfocadas a ese plan. Después de 2 años de intentarlo, por fin pude empezar a perder peso, y empecé a amar mi cuerpo tal y como era. Dejé las aplicaciones de citas y volví a sentirme feliz estando sola, y de nuevo disfruté mucho de poder hacerlo. Alcancé el logro de 6 meses sin hacerme daño, y hoy muy rara vez pienso en ello. Dejé ir lo que no me sirve, ni me ayuda a brillar. Volví a centrarme en mi trabajo, en el regreso a mis clases, y en retomar aficiones que había dejado de lado, como volver a pintar, o volver a la rutina de los domingos de brunch, mini viajes y cine. Volví a disfrutar yendo a mis restaurantes favoritos, o disfrutar simplemente estar tumbada en el paso. Pero sobre todo volví a darme la oportunidad de sentir (amor, tristeza, felicidad…), expresarlo y disfrutarlo… bien o mal.
La verdad es que dejé de sentirme como una opción, para saber que soy una prioridad. Los días buenos superan con creces a los malos. He vuelto a estar en paz conmigo misma y, sobre todo, he vuelto a enamorarme de mí y de mi vida.
Sé que esto es sólo el principio para encontrar la estabilidad a largo plazo, y sé que mis demonios siempre estarán conmigo porque “There´s one in all of us”. Los bajones siempre existirán, pero por primera vez en muchos años, puedo decir que con sol y playa, o con frío y una horrible tormenta, mi corazón está feliz y en paz.
