Dicen que con el tiempo uno se acostumbre a todo, pero la verdad es que yo nunca me voy a acostumbrar a estar sin ti.
Desde que me fui de casa, he intentado llamarte todos los días. A veces tenemos suerte y podemos hablar por un par de horas, reírnos y contarnos las novedades del día al día. Otras no somos tan suertudas, porque esta vida (o las conexiones) se saturan y bueno, el resto es historia. El punto es que sí, nunca me voy a acostumbrar a estar sin ti.
Hay días en que justo antes de abrir los ojos al despertar, mi mente se transporta a casa, y siento como si estuviera ahí, como si mi cuerpo supiera el camino de mi cuarto a cuarto para poder meterme entre las cobijas para acostarme un rato más contigo, como lo solía hacer los fines de semana, y casi siempre en tu cumpleaños. Y luego al abrir los ojos, me doy cuenta de que estoy lejos, y espero sólo el momento para poder hablarte y escuchar tu voz y la de papá.
Hace varios cumpleaños te dije que no había personas más maravillosas que ustedes, y sabes, durante estos años fuera de casa me he dado cuenta de que no sólo yo lo veo.
Cuando me despedí de León, me dijeron que era magia, que nunca habían conocido a una persona que fuera familia, que aun estando lejos de casa, pudiera transmitir ese amor y ese sentimiento de que la distancia no la hacen los km. pero sí la indiferencia, y que, en nuestro caso, no había distancia porque ustedes siempre estuvieron conmigo.
Algo similar pasó cuando llegué a Bélgica. Cierto día hablando con una colega sobre ti y papá, me dijo que era increíble como a través de las palabras de alguien podías sentir que conocías a una persona incluso si nunca la habías visto, ni siquiera en una foto.
Siguió pasando, y el veredicto siempre ha sido el mismo. Y sé que el factor común no soy yo, el factor común son ustedes, porque lo mismo pasa con mi hermana, y lo mismo pasa con mi hermano.
El factor común eres tú, porque como lo cantase Kevin Johansen:
Tiene algo en el venir
tiene algo en el llegar
tiene algo cuando se va
y tiene algo al regresar.
Todos saben que es hermosa
nadie sabe cómo es.
Todos saben que es adorable
ese adorable ser.
Todos saben cómo dijo Cohen
No hace falta ver para creer
Y sí, tienes algo que aún no puedo descifrar, porque sea donde sea, estés donde estés, irradias un amor infinito. Irradias esa confianza y sabiduría que hace que las personas se acerquen a ti para pedirte un consejo. Irradias tranquilidad aun cuando todo sea una tormenta, porque con el siempre hecho de escucharte o de sentir tu abrazo, todo mejora.
Tan así que la última vez que estuve en casa, me quedé dormida en el sillón de la sala. Tú te acercaste a acariciarme el pelo y darme un beso, y yo lloré. Y sabes, esas lagrimas fueron porque con ese beso borraste toda la tristeza de esos meses, y porque simplemente lo extrañaba tanto, lo extraño tanto.
El punto es que eres inigualable, eres hermosa, eres valiente, eres inteligente y tienes la sabiduría de las miles de historias que has leído y has escuchado. Eres de lo más hermoso que le ha podido pasar a este planeta. Eres todo lo bonito de lo bonito, y sobre todo eres amor, en la más pura versión de este sentimiento.
Y hoy, hoy solo quiero regalarte estas palabras por si en algún momento dudas, u olvidas lo inigualable que eres, o lo mucho que te amo.
¡Feliz cumpleaños, mamá!

-Si yo vivo del amor desde antes que nací
y gracias al amor estoy aquí-
